Infidelidad: lo que debes saber

Se considera infidelidad en una pareja a mantener una relación íntima -sexual o no- con otra persona distinta al cónyuge o compañero/a habitual.

En este artículo se analizan las modalidades, ética y consecuencias de ser infiel, una tendencia en boga en el occidente del siglo XXI y con una marcada repercusión en nuestra consulta de terapia de pareja.

infidelidad
Estar con otra persona aparte de la pareja habitual tiene importantes implicaciones éticas y consecuencias

Ya sea por incompatibilidad sexual, disminución de la libido, crisis relacional, baja atracción erótica u otros factores no relacionados con la sexualidad, a la persona casada o sumida en una relación comprometida puede apetecerle mantener contactos íntimos con un tercer individuo.

Nuestro blog y libros sobre sexualidad están repleto de testimonios en los que se expone el deseo de ser infiel como motivo de conflicto relacional y origen de disfunciones sexuales femeninas y masculinas.

Sin embargo, sabemos que en nuestro días proliferan las parejas en las que las aventuras extramaritales son aceptadas y consensuadas por ambas partes por lo que, en teoría, la puesta en práctica de la infidelidad no debería suponer un problema.

Por ello, comenzaremos nuestra exposición con una clasificación muy sencilla de las diferentes situaciones que pueden darse cuando se producen relaciones extraconyugales.

Tipos de Infidelidad

Relaciones paralelas no conocidas ni consentidas por la pareja

Se trataría de un caso puro de lo que se denomina vulgarmente poner los cuernos. En esta modalidad es fácil dictaminar que la situación no es ética ni buena tras realizar un análisis con base en:

A) Uno de los principios fundamentales de la ética “No hagas a otro lo que no quisieras que te hicieran a ti.”

B) El derecho que tienen las personas a no ser engañadas.

C) Los deberes que impone el sistema de dignidad que implica integrar la felicidad en un proyecto común, y no en un proyecto exclusivamente privado.

Relaciones paralelas consentidas por la pareja

En la sociedad occidental de nuestros días cabe considerar una situación cada vez más frecuente en el que los miembros del matrimonio o pareja estable acuerdan que uno o ambos pueda mantener relaciones paralelas.

Se da también -cada vez con mayor frecuencia- el caso de que uno o ambos tengan y hagan realidad la fantasía de observar a su pareja manteniendo relaciones sexuales con un tercero.

En este caso el análisis no es tan simple y cabe considerar varios factores que tratamos a continuación.

¿Es buena la infidelidad consentida?

infidelidad consentida

Podría considerarse a priori que las relaciones paralelas consentidas son un proyecto común para desarrollar la felicidad porque no hay engaño y existe una intención de expandir las posibilidades dentro de unos límites que establecen ambos miembros de la pareja.

No obstante, desde el punto de vista de la ética también deben tenerse en cuenta las consecuencias que generan las decisiones; y por ello todas las sociedades han regulado el comportamiento sexual de una u otra manera, porque el sexo y la sexualidad conllevan un alto riesgo de provocar problemas en el individuo, la familia y la sociedad.

Las preguntas que deben hacerse los sexólogos, filósofos, sociólogos y todos los científicos que en general abordan y/o estudian esta clase de relaciones es: ¿son inocuas y verdaderamente benefician la felicidad de los individuos o las parejas?

O por el contrario, ¿generan riesgos significativamente mayores que los beneficios que pueden aportar?

¿Fomentan estos estilos de vida individuos, parejas, familias y sociedades sexualmente más sanas y felices?

O por el contrario, ¿acarrean un mayor riesgo de infecciones, trastornos del ánimo, conflictos familiares, divorcios, embarazos no deseados y disfuncionalidades sociales?

Tales preguntas no pueden responderse actualmente desde la evidencia científica, porque no existen aún investigaciones serias al respecto.

Sin embargo, algunos principios de la bioenergética y de varias medicinas tradicionales nos llevan a la conclusión de que en este contexto de incertidumbre científica no deberíamos despreciar las leyes que de forma mayoritaria han regido a la inmensa mayoría de las sociedades del planeta desde tiempos ancestrales hasta hace sólo unas décadas, ni dejar de considerar las consecuencias con la importancia que se merecen cuando afirmamos algo respecto a las relaciones extramatrimoniales y a cualquier otra forma de expresión de la sexualidad.

Ser infiel, ¿una solución?

con otro

A diferencia de otros expertos, nosotros no creemos que ser infiel o mantener una relación paralela consentida sea la solución más adecuada para avivar el apetito sexual perdido en el contexto de la evolución de una pareja de larga duración, porque hemos observado que los riesgos -la destrucción de la familia y en muchas ocasiones del individuo- pesan más que los posibles -y no seguros- beneficios.

Por el contrario creemos que existen otras formas menos arriesgadas de recuperar el erotismo y el encanto, que suelen conllevar ventajas adicionales para el bienestar y la armonía de la pareja, y que impartimos en nuestra consulta de sexología online.

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Ser infiel hoy

Parece que la infidelidad se ha puesto de moda. Y la incidencia de divorcios no para de crecer en la mayoría de los países de occidente y no sólo es por la crisis económica sino también porque crece el número de mujeres y hombres que son infieles a sus cónyuges, como demuestran las encuestas más recientes.

Matrimonios rotos con niños que sufren las consecuencias de los deseos y caprichos de sus padres, con secuelas psicológicas que a veces duran toda la vida.

Aún son muchos los que desconocen las desventajas de las relaciones esporádicas en una sociedad carente de valores morales donde las élites utilizan el poder mediático para imponer la ética que más les interesa en cada momento, dirigiendo a las masas hacia una ideología imperante que anima a seguir la “inteligencia del corazón” o la “intuición personal” para que cada persona decida lo que está bien y lo que está mal, lo que no es sino una excusa para dar rienda suelta a las pasiones, con las consecuencias que ello conlleva.

aventura extraconyugal

Por su poder deletéreo, el adulterio destruye la energía sexual del matrimonio, y es considerado ilícito por todas las religiones y la mayoría de las sociedades tradicionales.

No conocemos ningún estudio serio que demuestre que las denominadas “parejas liberales” o “parejas abiertas” sean más felices o tengan una duración mayor que los matrimonios que cumplen su pacto de fidelidad.

Sin embargo, la laxitud moral de la sociedad occidental actual introduce la duda mediante estrategias de todo tipo: conductas de famosos y famosas, películas con doble moral, promoción de científicos y pseudocientíficos de ideología “liberal”, etc.

En fin, un conjunto de maniobras para ocultar una falta de evidencia científica absoluta sobre la supuesta benignidad de las “prácticas liberales”, como por ejemplo el intercambio de parejas (swinging).

Todo esta corriente de pensamiento políticamente correcto ha llevado a los sexólogos a denominar como “parafilias” o incluso como “modalidades de la expresión sexual” a determinados trastornos considerados como perversiones sexuales, anomalías o alteraciones desde el origen la ciencia sexológica a principios del siglo XX. Pero este es otro tema.

Nuestra pregunta es: en una sociedad donde se difuminan los límites de la ética y lo perverso no sólo se acepta, sino que está de moda y atrae multitudes de lectores y espectadores, ¿hacia donde nos dirigimos? Quizá las historias reales que se exponen a continuación puedan ofrecer pistas a nuestros visitantes.

Infidelidad : Historias reales

Quiero estar con otro hombre

Buenas noches, tengo 29 años, y el problema es que después de un intento fallido más de tener intimidad con mi pareja me dijo que ya no siente deseo sexual, y siento que eso es extraño, pues antes era él quien usualmente buscaba tener intimidad conmigo.

Su rechazo me hace sentir mal, me hace sentir poco atractiva, y siento que no me ve como mujer sino como amiga.

Se lo he preguntado pero dice que me ama, que no quiere perderme y que no entiende qué le pasa, simplemente no siente deseo sexual.

Mi trabajo me ha llevado a ausentarme en muchas ocasiones pero para no descuidar mi relación de pareja, de donde fuera que estaba viajaba para estar con él, no solo para tener relaciones sino para compartir momentos lindos en su compañía.

Pero hace 1 año y medio él ha dejado de buscarme en la intimidad; al principio justifiqué el hecho con el estrés y la presión económica en la que se encontraba pero la situación no ha mejorado y me ha puesto demasiadas excusas como: “he jugado varios partidos de futbol, estoy muy cansado”, “tengo que hacer mis trabajos o estoy en exámenes”, “he leído un artículo que dice que no debemos fornicar…”, “tú no me amas, sólo me quieres por eso”, “estoy molesto contigo”, entre algunas otras.

En alguna oportunidad él me ha sido infiel pero después de superar ese proceso las relaciones sexuales continuaron siendo buenas.

Ahora no siento que esté engañándome; él esta siempre pendiente de mí, me busca para compartir sus cosas y las mías, etc., pero si se trata de estar solos siempre encuentra una salida.

Lo quiero mucho en verdad y me frustra esta situación. He tratado de ser comprensiva, de darle su tiempo y su espacio, y no ponerme exigente, pero yo siento el deseo y la necesidad de tener intimidad con él.

Y además, han sido tantos los intentos como: invitarlo a un hotel, lucir escotes y ropa ceñida como a él tanto le gustaba, ponerme muy cariñosa, presentarme desnuda, embriagarlo, e incluso hasta expresarle mi necesidad abiertamente; pero nada.

Todo esto ha llegado a tal punto que he pensado en engañarlo, incluso he planeado encuentros sexuales con algunos amigos, los cuales no los he llegado a consumar porque aún lo amo y no quiero serle infiel.

He pensado también ya en dejarlo pero no es tan sencillo como se dice; lo amo pero me siento insatisfecha en el aspecto sexual.

No tenemos hijos y no vivimos juntos, aunque teníamos planes de hacerlo, es más hasta me ha propuesto hacernos una inseminación para tener hijos.

Pero él no entiende que siento deseo y que quiero hacer el amor con él. No sé cuánto tiempo más pueda soportar esta situación que hasta está logrando que yo tenga actitudes agresivas con él.

Me ha preguntado si por esta situación lo engañaría y aunque no se lo he dicho directamente he dejado la posibilidad abierta, incluso ya le he dicho de terminar la relación porque no me siento plena.

Dijo que buscaría ayuda pero donde estamos no hay terapeutas sexuales, así que no creo que logre mucho, es por eso la necesidad de escribirles en busca de alguna respuesta, pues en verdad esta situación es muy apremiante, tanto, que ha causado que me ponga de mal humor y que desfogue todo eso con personas que nada tienen que ver con nuestro problema. ¿Qué podemos hacer?

Está con otro hombre

Tengo 69 años y estoy casado con una mujer de 38 años. Desde un principio yo la satisfago con la boca pues con el pene no puedo porque se me baja o eyaculo rápidamente.

En estos momentos mi mujer se está acostando con otro hombre, aunque me lo niega. Yo creo que es por su insatisfacción sexual porque lo demás creo que esta bien cubierto.

Les ruego ayuda, por favor. Tengo un hijo con ella de 5 años y estoy con ella desde hace 8 años. Siempre me dice que me ama.

Yo no puedo vivir con este problema; cada vez que me acuerdo de ello me pongo triste y me pregunto si debo irme y dejarla, porque yo la quiero y deseo morirme junto a ella y mi hijo.

Yo creo que solucionando el problema sexual y ella entendiendo que tengo ya 69 años y no puedo estar como un hombre de 38 o 40 años en lo que respecta a eso, se podría solucionar.

Desde el principio de nuestra relación ella me ha manifestado que está completamente satisfecha y que no necesita de más que lo que yo le daba, pero creo que hay una contradicción con su comportamiento.

Yo estoy dispuesto a aguantar todo lo que pueda porque hay momentos donde me dan ganas de salir corriendo y dejarla pero mis sentimientos hacia ella y el amor de mi hijo me frenan, aunque esté sufriendo tanto.

Hay momentos donde se me vienen cosas extrañas a la cabeza pero me controlo y se me pasa. Les ruego ayuda, por favor, no quiero perder a mi familia. Cuando estoy tranquilo y olvidado soy el hombre más feliz del mundo.

Infidelidad y disfunción eréctil

Quisiera saber si existe relación entra la infidelidad y la disfunción éréctil. Hace 38 años tuve mi primera experiencia sexual con mi novia, y se produjo de forma normal.

Después, a los 18 años de edad tuve una pareja 6 años mayor que yo, y cuando fui a tener relaciones con ella tuve una eyaculación precoz y no pude penetrarla. Aquella noche fue de pesadilla porque pensé que no iba a poder seguir estando con ella.

Continuamos saliendo juntos pero me daba temor hacer el amor con ella por miedo a quedar mal. Con el tiempo vencí ese obstáculo, y logramos hacer vida marital hasta los diez años, aunque a veces me acordaba de lo sucedido y cuando iba a tener relaciones con ella, no podía, porque me bloqueaba.

Después de muchos años me casé con otra mujer. Llevamos 20 años casados y tenemos 3 hijos, pero después de tener una aventura, volvió a ocurrirme este problema.

Esto me ha atormentado, y mediante un test me pude auto diagnosticar que el problema es psicológico, pues cuando me masturbo no tengo problemas, tengo erecciones de madrugada, y a veces, cuando estoy con mi esposa y no pienso en ese problema, tengo relaciones placenteras.

¿Por qué después de tantos años se me presenta esta problemática de nuevo? Por eso estoy solicitando ayuda, tengo 53 años y yo sé que sexualmente no tengo ningún problema físico ni hay enfermedades que afecten mi actividad sexual.

Durante mucho tiempo, con mi esposa nunca me llegó a pasar, pero debido a las andanzas fuera del matrimonio, me volvió a ocurrir, y el problema está afectando las relaciones sexuales con mi esposa, y ella me pregunta porqué me esta pasando y si es que tengo otra mujer.

Esto me ha llevado a tener ansiedad por querer hacer el amor a todas horas, pero a la vez siento temor. Lo que mas me preocupa es que mi esposa pueda estar pensando cosas diferentes cuando no sabe que estoy desesperado por poder tener un buen funcionamiento con ella.

Este episodio me viene ocurriendo desde hace 2 meses, y me ha llevado a perder el apetito sexual. Me tiene bastante preocupado, tanto que recurrido a la ayuda a través de Internet para ver si consigo alguna solución para mi problema. Les agradezco su colaboración.

Cuando soy infiel eyaculo pronto

Tengo eyaculación precoz cuando soy infiel a mi pareja: mis relaciones sexuales duran de uno a tres minutos (ocasionalmente hasta diez minutos).

Es extraño pero creo que depende de la excitación que sienta porque cuando me siento muy excitado, no alcanzo ni los tres minutos, y en las ocasiones que logro más de tres minutos me aburro y a veces siento muy poco placer.

Cuando estoy totalmente excitado siento bastante placer y eso me gusta, pero duro poco. Con mi pareja actual llevo tres años y medio, y al principio sentía muchas ganas de tener sexo, pero con el paso del tiempo ha ido disminuyendo mi deseo, y últimamente está disminuyendo mi frecuencia de relaciones.

Además de que siento menos ganas de hacer el amor con mi pareja, quiero estar con otras chicas, pero no puedo, porque me comienzo a poner nervioso y no consigo una erección satisfactoria.

Al momento de empezar a desnudarnos comienzan a entrarme los nervios con mucha fuerza, y creo que esta ansiedad se debe al miedo a fracasar por eyacular antes de que podamos divertirnos y darle placer a esa persona.

Me gustaría poder divertirme y dar placer, y también durar en el acto sexual mucho más que ahora: lograr un promedio de por lo menos veinte minutos o media hora.

Pero cuando me entra mucho deseo de sexo, por ejemplo, al besar a otra mujer, y me dan ganas de quitarle la ropa y hacerle el amor, me siento frustrado por no poder hacerlo. Bueno, este es mi problema. De antemano, muchas gracias y por favor, ayúdenme.

Me puso los cuernos

Hola, tengo 32 años, mi esposo 30 y llevamos 4 años de relación. Desde que vivimos juntos hace 3 años la cantidad de nuestros encuentros sexuales disminuyó, pero la calidad se mantenía.

Hace año y medio me violaron mientras dormía ebria. Eso destrozo mi relación, porque aunque él me apoyó en todo, el asco que yo sentía por mí me alejó sexualmente de él, pasaron 6 meses sin sexo, asistíamos al psicólogo, y descubrí que mientras yo pasaba por la peor depresión de mi vida él se acostaba con otra mujer.

Lo perdoné, porque entendí que yo lo había rechazado demasiado, nos reencontramos sexualmente y mejoró todo, incluso la depresión horrible por aquella violación.

Luego empezaron las peleas, los reproches de mí hacia él, nos herimos con palabras, terminamos durmiendo en cuartos separados, y nos dimos un ultimátum para arreglarnos o separarnos

Ya dormimos en el mismo cuarto, nos decimos que nos amamos y discutimos poco y más civilizados, pero no hay sexo. Él claramente me dice: “no siento ganas, no me provocas”.

Dice que me ama y que no hay otra. Las pocas veces que lo hemos intentado le falla la erección, así que ahora por miedo a que eso pase de nuevo, él prefiere no intentarlo, porque dice que no se siente seguro.

Me siento indeseable, y fea. Ya no sé que hacer, yo lo deseo, y sentirme rechazada me deprime. ¿Qué hago? Hablarlo con él solo empeora la situación, ya que dice que lo estoy presionando, y entonces solo vuelve a alejarse aun más.

Pero siento que exploto, no quiero una pareja sin vida sexual, ni siquiera tenemos hijos, y siento que aún somos bastante jóvenes.

Está con otra y no funciona conmigo

Estuve 8 años sin tener sexo con mi esposo porque perdí completamente el deseo sexual, lo que causó un alejamiento total como pareja. Él siempre se negó a una terapia.

Hace un año descubrí que él tenia un amante y decidí luchar por él. De a poco empezó a volver a buscar contacto y despertó mi cuerpo. Pero después ya fue difícil tener sexo porque a veces él no podía tener erección.

Sí teníamos sexo sin problema al no estar en casa, y cada vez que viajábamos fuera era más fácil tener sexo. En casa solo si yo lo busco pasa algo y siempre es igual: un poco de sexo oral y luego penetración, casi no hay besos ni caricias de su parte.

Llevamos 40 años de matrimonio y aún me siento una mujer atractiva. No puedo entender porque afuera de casa funciona todo bien y en casa cuesta hacer el amor.

Dormimos en camas separadas, las camas están juntas y estamos abrazados todos los días un ratito. Yo quisiera tener sexo todos los días y me cuesta mucho conseguir que él quiera.

La verdad es que no sé qué hacer: si afuera funciona bien, ¿porqué en casa no? Él no tiene ningún contacto con la amante que tuvo. El tiempo que podemos estamos juntos y es cariñoso pero yo necesito más contacto sexual.

Me duele mucho lo que nos esta pasando y a veces me hace sentir sucia el tener tantos deseos. Me imagino que él piensa en la otra mujer y por eso al estar afuera todo resulta más fácil.

No hablamos de su infidelidad porque él me culpa a mí solamente. Él con sus cambios demuestra que se arrepiente de todo, pero aún así es difícil la situación por la que pasamos.

Tuvo una aventura y no puedo perdonarle

Mi marido me es infiel y mi satisfacción sexual ha empeorado a raíz de este problema: desde hace aproximadamente 4 meses, he comenzado a dejar de sentir orgasmos tan intensos como los de antes.

Tengo una relación estable y soy muy feliz, pero acabo de sufrir un grave problema con mi pareja porque he descubierto que ha mantenido contactos sexuales con otras mujeres a mis espaldas.

Me siento insegura, pues no sé si todavía sigue con estas relaciones; él me ha dicho que ya no, pero yo no puedo olvidar que me haya “puesto los cuernos”.

Siento, pienso e imagino que a lo mejor sigue con ellas, y he perdido la confianza completa en mi pareja, desde que sé que es infiel. Los recuerdos y las escenas que viví con estas mujeres, y lo mucho que sufrí, no lo puedo olvidar: recibir las visitas y los reproches de ellas, leer sus correos etc., esto lo recuerdo continuamente.

Amo a mi pareja y sé que él me ama. Hemos conversado sobre este tema, y él me dice que trate de olvidarlo, pero yo no puedo, y siento que le estoy fallando como mujer.

Por ello, me da miedo perderlo y que vuelva a buscar a estas mujeres ¡esto es tan difícil de olvidar! No sé cómo puedo hacerlo, porque no es fácil olvidar ciertas humillaciones: las provocadas por mujeres que te escriben y dicen que tienen relaciones con tu marido.

Él siempre lo niega, y dice que le crea porque me ama solo a mí, y lo cierto es que me lo demostrado, y mucho.

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