Impotencia masculina

La impotencia masculina o disfunción eréctil es uno de los principales problemas de salud del hombre del siglo XXI y el principal motivo de consulta sexológico en el sistema sanitario.

Con base en nuestra formación especializada en sexología médica y experiencia clínica ininterrumpida desde 2001 elaboramos este artículo sobre la impotencia que pretende ser una referencia a nivel mundial, por su continua actualización, calidad científica e inclusión de aspectos inéditos sobre la potencia sexual masculina.

impotencia: significado, causas y tratamiento
El tratamiento de la impotencia masculina es más eficaz si se dirige a sus causas.

¿Qué es la impotencia?

Concepto

Impotencia es un vocablo en desuso por la comunidad científica sexológica, que lo ha sustituido por el término disfunción eréctil. Procede del latín impotentia, que significa “sin la cualidad de poder”.

Igualmente está en desuso la antigua clasificación entre impotentia generandi (esterilidad) e impotentia coeundi (disfunción eréctil).

Definición

Según la clasificación DSM-V, la disfunción eréctil se produce en caso de que exista uno de los siguientes síntomas:

  • Dificultad marcada para conseguir una erección durante la actividad sexual
  • Dificultad marcada para mantener la erección hasta finalizar la actividad sexual
  • Reducción marcada de la rigidez de la erección

Por qué se produce

porqué se produce

Según su etiología, la disfunción eréctil se divide en psicógena y orgánica, aunque la forma más frecuente es la impotencia mixta o de origen multifactorial, en la que participan causas físicas y psicológicas en un mismo individuo.

Causas psicógenas

Si su médico le ha dicho que padece un trastorno de erección psicológico / psicógeno, o bien así lo indica el resultado de nuestro test para distinguir los problemas de erección físicos de los psicógenos, le ofrecemos una selección de preguntas clave para detectar los factores psíquicos que pueden causar problemas de erección:

Problemas en la infancia

¿Tuvo una educación moral y/o religiosa restrictiva?¿Sus padres se separaron o divorciaron, o bien tenían una mala relación entre ellos? ¿Tiene dudas acerca de su tendencia sexual: ¿Homo, bi o heterosexual? ¿Sufrió una violación o fue maltratado en la infancia?

Problemas de pareja

¿Tiene problemas en su relación de pareja? ¿Está siendo infiel a su pareja? ¿Cree que su pareja es demasiado exigente en la cama? ¿Se exige demasiado a sí mismo al hacer el amor?

¿Padece su pareja alguna disfunción sexual: falta de deseo, anorgasmia o trastornos en la vagina? ¿Ha tenido algún fallo esporádico o “gatillazo”? ¿Padece alguna enfermedad no sexual que le preocupe?

¿Padece depresión y/o ansiedad? ¿Ha tenido experiencias sexuales traumáticas y/o dolorosas? ¿Ha abortado recientemente su pareja? ¿Sufre actualmente estrés, cansancio, nerviosismo o bajo ánimo?

Problemas durante el acto sexual

¿Le produce ansiedad el hecho de enfrentarse a una interacción sexual? ¿Piensa a menudo que puede fallar o fracasar antes de una relación sexual?

¿Se siente culpable por no satisfacer a su pareja? ¿Su pareja no le resulta atractiva para el sexo? ¿Cree que su comunicación con la pareja es inadecuada? ¿Existen problemas generales en su relación de pareja? ¿Tiene miedo a la intimidad: estar a solas con su pareja?

¿Le gusta su aspecto físico? ¿Tiene miedo o fobia a algo: las multitudes, espacios abiertos, espacios cerrados, espacios a gran altitud, aviones, algún animal, etc.?

¿Dedica poco tiempo al galanteo y las caricias antes de pasar al coito? ¿Bebe alcohol para reducir la ansiedad antes de una interacción sexual?

Causas orgánicas

causas orgánicas

Si su médico le ha dicho que padece un trastorno de erección orgánico o así lo concluye nuestra prueba sexológica para distinguir la disfunción eréctil física de la psicógena, le conviene saber que estos son algunos de los factores físicos u orgánicos que pueden causar problemas de erección:

  • Arteriosclerosis: endurecimiento de las arterias y acumulación de lípidos en su interior que obstaculiza el flujo sanguíneo.
  • Enfermedades del corazón: sobre todo cardiopatía isquémica (infarto, angina, etc.).
  • Enfermedades de los vasos sanguíneos: claudicación intermitente, tromboangitis obliterante, insuficiencia venosa crónica, trombosis, etc.
  • Enfermedades de la próstata: síndrome del tracto urinario inferior (STUI) con o sin hipertrofia benigna prostática, cáncer de próstata, etc.
  • Déficit de testosterona: descenso anormal de los niveles de andrógenos.
  • Diabetes mellitus tipo 1 y 2.
  • Obesidad
  • Alteraciones de los lípidos: en especial las alteraciones del parámetro HDL (lipoproteínas de alta densidad).
  • Hipertensión arterial
  • Consumo de tabaco y otras drogas (cocaína, anfetaminas, etc.)
  • Abuso de alcohol
  • Insuficiencia renal
  • Trastornos del sistema nervioso
  • Trastornos endocrinológicos
  • Fármacos que interfieren en la erección: los más frecuentes son los diuréticos y los benzodiacepinas, pero casi la mitad de los medicamentos pueden producir disfunción eréctil como efecto secundario.
  • Traumatismos, cirugía y radioterapia: especialmente en la zona genital o abdominal.

Causas bioenergéticas

qué es la impotencia realmente

El presente apartado no suele estar incluido en los libros y programas de educación sexual convencionales, ni hemos comprobado su nivel de evidencia científica.

Sin embargo, invita a descubrir que además de las causas aceptadas por la sexología médica oficial, pueden considerarse otros factores desde el punto de vista bioenergético, que no hace sino enriquecer la comprensión del fenómeno de la impotencia masculina, y contemplarlo desde una perspectiva diferente.

A continuación explicamos una selección de factores extraídos de nuestro libro de sexualidad para hombres:

Edad sexual: no coincide con la edad en años y puede determinarse mediante un test específico. Un ejemplo para entender el concepto: un hombre en la tercera edad pero joven sexualmente puede ser capaz de hacer el amor varias veces seguidas. Por el contrario un varón en la tercera década con una edad sexual avanzada puede haber perdido esa capacidad.

Dieta ácida: basar una dieta en carnes rojas, alimentos altos en grasas saturadas, dulces y comida «basura» (hamburguesas, pizzas, etc.) no sólo encamina al sobrepeso, obesidad y enfermedad cardiovascular, sino que al sobrecargar el sistema digestivo y acidificar la sangre, el organismo tendrá que gastar energía para contrarrestar tal acidificación, y por tanto, la energía sexual se verá afectada negativamente.

Por el contrario, creemos un pH sanguíneo normal o ligeramente alcalino, puede producir beneficios a la respuesta sexual masculina.

Sedentarismo: hacer circular la energía vital mediante el ejercicio físico y el deporte mejora el riego sanguíneo de todos los tejidos -incluido el eréctil-, y por su efecto beneficioso sobre la producción de endorfinas, otorga una mayor capacidad de reacción al estímulo erótico. Una vida sedentaria conlleva el efecto contrario.

Miedo y obsesiones: sentir temor a perder la pareja o a su infidelidad, obsesionarse con el tamaño del pene, y cualquier otro tipo de miedo u obsesión producen una hiperactividad del sistema nervioso simpático que se traduce en el «encogimiento» de la energía sexual (relacionada con la hiperactividad del sistema nervioso simpático), un fenómeno sutil que se traduce en impotencia.

Afinidad con la pareja: la función eréctil se ve condicionada por la denominada “química” sexual, que no es sino el resultado de la verdadera afinidad sexual de la pareja.

Visualización de pornografía: la mejor manera de perder ingentes cantidades de energía sexual y que se traduzca en problemas de erección, pérdida de libido y falta de atracción por la pareja es acostumbrarse a ver erotismo o pornografía.

Esto no es lo mismo que el fantaseo sano en pareja, que puede constituirse como motor de la libido y desarrollador de una vida sexual satisfactoria.

Egoísmo: una personalidad ególatra caracterizada por la ambición y centrada en el logro de los propios deseos, fundamentalmente «materiales» es capaz de bloquear la intención de proporcionar placer a la pareja, por lo que la vida sexual en común podría verse altamente perjudicada.

Dificultades en la comunicación: en cada encuentro sexual entre dos personas se abre una vía de comunicación a nivel sutil. El hombre debe estar preparado para llevar a cabo un papel activo -emisor- y pasivo -receptor- (nos referimos aquí a algo distinto a las modalidades de la sexualidad homosexual).

De esta manera puede entenderse que un varón con dificultades para expresar sus pensamientos y sentimientos pueda encontrarse con problemas a la hora de desenvolverse en el acto sexual, muchos de ellos relacionados con los trastornos de la erección.

Hiperactividad cortical: el varón que piensa mucho y está muy «ocupado» a lo largo de la rutina semanal genera una inmensa actividad en las neuronas que conforman el cortex.

La hiperactividad de la corteza cerebral (cortex) ocasiona una inhibición de la respuesta sexual masculina, lo que generalmente se traduce en disminución de la libido y/o disfunción eréctil.

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Videocurso para superar la disfunción eréctil. Pulse en la imagen para saber más.

Diagnóstico

IIEF : Índice Internacional de Función Eréctil

Para responder la pregunta ¿soy impotente? sugerimos comprobar el Índice Ínternacional de Función Eréctil (IIEF), y a continuación interpretarlo con la ayuda de un médico sexólogo.

El siguiente cuestionario sexológico puede ayudarle a evaluar varios aspectos de la capacidad sexual masculina y mostrarle una visión global de todos los dominios de su respuesta sexual (deseo, erección, orgasmo y satisfacción).

cuestionario iief
Test basado en el cuestionario IIEF (Índice Internacional de Función Eréctil)*.

Le invitamos a contestar estas 15 preguntas. Su respuesta debe reflejar con sinceridad los resultados de su actividad sexual en los últimos 6 meses:

1. ¿Con qué frecuencia logró una erección durante la actividad sexual?

 
 
 
 
 
 

2. Cuando tuvo erecciones con la actividad sexual, ¿con qué frecuencia fue suficiente la rigidez para la penetración?

 
 
 
 
 
 

3. Al intentar el coito ¿con qué frecuencia logró una penetración?

 
 
 
 
 
 

4. Durante el coito, ¿con qué frecuencia logró mantener la erección tras la penetración?

 
 
 
 
 
 

5. Durante el coito, ¿cuál fue el nivel de dificultad para mantener la erección hasta completar el acto sexual?

 
 
 
 
 
 

6. ¿Cuántas veces intentó tener una relación sexual?

 
 
 
 
 
 

7. Cuando intentó una relación sexual, ¿con qué frecuencia le resultó satisfactoria?

 
 
 
 
 
 

8. ¿Cuánto ha disfrutado de las relaciones sexuales?

 
 
 
 
 
 

9. Durante la estimulación o relación sexual, ¿con qué frecuencia eyaculó?

 
 
 
 
 
 

10. Durante la estimulación o la relación sexual, ¿con qué frecuencia tuvo una sensación de orgasmo?

 
 
 
 
 
 

11. ¿Con qué frecuencia ha sentido un deseo sexual?

 
 
 
 
 

12. ¿Cómo calificaría su nivel de deseo sexual?

 
 
 
 
 

13. ¿Cuál ha sido el nivel de satisfacción con su vida sexual, en general?

 
 
 
 
 

14. ¿Cuál ha sido el nivel de satisfacción con la relación sexual con su pareja?

 
 
 
 
 

15. ¿Cómo calificaría su nivel de confianza para lograr y mantener una erección?

 
 
 
 
 

Por favor, tras pulsar el botón “Enviar” espere hasta que aparezca su puntuación (en color verde).

Advertencia: el cuestionario es exclusivamente orientativo e informativo. Una ayuda para evaluar la potencia sexual masculina. Este test nunca sustituye la visita en persona a un médico sexólogo, hecho que se hace siempre necesario para la valoración de toda clase de problema de salud.

Tratamiento

La dusfunción eréctil tiene un mejor pronóstico si se aborda en compañía de la pareja, por lo que la figura de un terapeuta de pareja cualificado y experimentado y que además sepa manejar el tratamiento farmacológico, se hace clave para el éxito.

tratamiento

El tratamiento de la impotencia masculina es escalonado y por fases. He aquí una clasificación y resumen del mismo:

  • Modificación de las causas reversibles: educación para la salud, cambio de medicación
  • Tratamiento etiologico: androgenoterapia, cirugía vascular, psicoterapia sexual
  • Tratamiento sintomático de 1ª línea: agentes orales, dispositivos de vacío
  • Tratamiento sintomático de 2ª línea: terapia intracavernosa / intrauretral, inyecciones de plasma enriquecido con plaquetas (PRP) o de células progenitoras
  • Tratamiento sintomático de 3ª línea: cirugía protésica de pene

En este apartado sobre el tratamiento de la disfunción eréctil nos enfocaremos principalmente en la terapia de 1ª línea, inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5 (IPDE5), tratando de aclarar las diferencias existentes entre los cuatro principales fármacos comercializados que por primera vez en la historia conocida de la humanidad, han demostrado ser efectivos contra los síntomas de la disfunción eréctil (sildenafilo, tadalafilo, vardenafilo y avanafilo), y que actualmente son los fármacos más empleados a nivel mundial en el tratamiento de los problemas de erección.

Aunque siempre deben ser prescritos por un médico especialista (sexólogo, médico de familia, urólogo, cardiólogo, etc.), conviene que el paciente tenga una idea clara de las diferencias entre estas moléculas con el fin de poder participar junto al facultativo en la elección más apropiada para sus expectativas y necesidades.

Como este artículo es divulgativo y está dirigido exclusivamente a los pacientes, no se ahondará en determinados datos concluidos en diversos ensayos clínicos, por estar alejados de la finalidad de este artículo, debido a su complejidad y especificidad.

¿Qué fármaco elegir?

A continuación hablaremos de cuatro fármacos que pertenecen a la misma familia: IPDE5, con una tasa de éxito y precio similar.

Todos ellos ocasionan la misma clase de efectos secundarios: dolor de cabeza, náuseas, enrojecimiento facial, congestión nasal, dolor de espalda, etc. La frecuencia de aparición no es muy elevada y no suele ser un motivo para suspender la medicación. Ninguno de los medicamentos puede darse en pacientes en tratamiento con parches de nitratos.

disfunción eréctil - fármacos

Ventajas de Spedra®

1.- Mecanismo de acción altamente selectivo que reduce potencialmente la frecuencia de efectos secundarios.

2.- Su considerable vida media (semivida 6-17 horas) y rapidez de acción (alcanza la concentración plasmática máxima en 30-45 minutos) es capaz de permitir una mayor espontaneidad en las relaciones sexuales.

Ventajas de Cialis®

1.- Su efecto no se ve influido por la ingesta del alcohol y las comidas grasas.

2.- Su larga vida media permite una mayor espontaneidad en las relaciones sexuales al mostrarse efectivo durante 36 horas aproximadamente.

3.- Es el único que puede tomarse como una terapia continuada, mediante la dosis diaria de 2,5 ó 5mg.

Ventajas de Viagra®

1.- Ha sido probado a muy altas dosis para el tratamiento de procesos diferentes a la disfunción eréctil, como la hipertensión pulmonar, lo que junto al aún superior número de ensayos clínicos que avalan su seguridad, lo convierten hoy en día en el fármaco más seguro –con menos potencialidad de originar efectos indeseables- de los disponibles para el tratamiento de la impotencia masculina.

Ventajas de Levitra®

1.- Rápido inicio de acción y alta efectividad desde que se empieza a tomar.

2.- Ausencia de interferencia por ingesta conjunta de toda clase de alimentos y alcohol.

¡Esperamos que esta información le sirva para elegir con una mayor libertad y más conocimientos!

Se recomienda siempre leer la ficha técnica de cualquier medicamento y consultar al médico en persona antes de tomarlo.

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