Cómo superar una ruptura amorosa

Superar una ruptura amorosa duele, y duele más cuando no fuiste tú quien tomó la decisión. La buena noticia es que ese sufrimiento sigue un recorrido conocido y que puedes hacerlo más corto y más llevadero si sabes qué te está pasando y qué hacer en cada momento. En este artículo te explico qué dice la investigación reciente sobre el duelo de pareja, por qué tu mente se queda enganchada a tu ex, cómo manejar los celos, la tristeza y la inseguridad, y una técnica de consulta, el flashback negativo, para cuando la nostalgia te asalta. Si además quieres leer unas reflexiones al terminar una relación, las tienes en este otro artículo.

como superar ruptura amorosa

Si todavía estás decidiendo si la ruptura es definitiva, o si ya ha pasado y necesitas entender cómo era de verdad vuestra relación, haz el test de satisfacción en la pareja (escala RAS). Es breve, y te devuelve una medida honesta de cómo era vuestra relación. Contéstalo con calma, pensando en cómo era hasta el final: te servirá para la primera tarea de este proceso, que es reflexionar con claridad sobre si lo que se ha roto tenía arreglo.

Y si prefieres no hacer este camino a solas, puedes solicitar una primera valoración gratuita con el Dr. Antonio Ferrández y lo hablamos sin compromiso.

© Dr. Antonio Ferrández Infante (MD – PhD) · Sexología Médica y Terapia de Pareja.

¿Qué encontrará aquí?

¿Cuánto tarda en superarse una ruptura amorosa?

No existe un plazo universal, y desconfío de quien lo promete. Tampoco existe una forma de superar una ruptura «en tiempo récord», por muchos titulares que lo prometan. Lo que sí existe es un patrón: el malestar suele ser máximo alrededor de la ruptura y va cediendo después, a un ritmo distinto en cada persona.

Por qué no hay un «tiempo récord»

Un estudio publicado en 2021 en la revista PNAS analizó más de un millón de mensajes de 6.803 usuarios de Reddit que habían escrito sobre su ruptura, en los dos años que rodean al suceso. Los marcadores de lenguaje propios de una ruptura (más palabras en primera persona, más palabras de procesamiento mental y menos pensamiento analítico) aparecían unos tres meses antes, alcanzaban su máximo la semana de la ruptura y volvían a su nivel habitual unos seis meses después.

Hay un dato que merece atención: quienes siguieron escribiendo sobre su ruptura durante más tiempo estaban peor adaptados un año después. No prueba que hablar de ello haga daño, porque puede ser que quien peor lo lleva escriba más. Pero encaja con algo que veremos más adelante: darle vueltas sin parar no ayuda.

Una limitación: son datos de personas que escriben en internet, no de toda la población. Úsalos como orientación y no como un calendario.

Cómo evoluciona el malestar con las semanas

Un estudio de 2022 siguió durante 30 semanas a 87 personas que acababan de romper y midió sus síntomas depresivos cada dos semanas. No todas siguieron el mismo camino: los investigadores distinguieron cuatro trayectorias, a las que llamaron resiliencia, recuperación rápida, recuperación lenta y malestar crónico.

Las personas de recuperación lenta y de malestar crónico tenían más neuroticismo (tendencia a vivir las emociones negativas con intensidad) y más rumiación (darle vueltas una y otra vez a lo mismo) que el grupo de resiliencia. En otras palabras, lo que más se asociaba con el recorrido no era el calendario, sino cómo trabaja tu mente con el recuerdo. Y la rumiación, a diferencia de la personalidad, se puede entrenar.

Una revisión de 2022 sobre la ruptura y la salud mental recoge que se asocia con más síntomas depresivos, de ansiedad y de consumo de sustancias. Sus autores también recuerdan que falta descartar otras explicaciones posibles, como factores previos que ya hicieran a esa persona más vulnerable.

Dicho en clínico: un tiempo de tristeza, ansiedad, mal sueño y pensamientos repetitivos es esperable tras una ruptura. Lo que hay que vigilar es que no se cronifique. Al final del artículo te cuento cómo reconocerlo.

Primer consejo indispensable: reflexión y paciencia

El primer consejo ante esta situación es practicar la reflexión y la paciencia.

La reflexión debe enfocarse en averiguar cuáles han sido los motivos reales de la ruptura y en decidir si es una ruptura irreversible.

La paciencia debe enfocarse en aceptar la situación actual y en confiar en un cambio inevitable.

Si se decide que la ruptura es irreversible y que la reconciliación no conviene, lo mejor es aferrarse a esta decisión y convencerse de la misma incluso con cierto regocijo, porque se ha confirmado que el estado actual (sin pareja) es mejor que el previo (con pareja inadecuada).

Un truco práctico: pon por escrito lo que has concluido. Lo que se queda en la cabeza se reescribe cada noche; lo que está en papel se queda como estaba. Esa lista te servirá más adelante, en la técnica del flashback negativo.

Señales de que vas por buen camino

  • Duermes cada vez más seguido y con menos despertares.
  • Los pensamientos sobre tu ex aparecen con menos frecuencia y menos intensidad.
  • Puedes recordar algo de la relación sin que te hunda el resto del día.
  • Has retomado alguna actividad que habías abandonado.
  • El enfado va dejando paso a una cierta indiferencia.

No es una línea recta. Un mal día, una canción o una fecha señalada no borran el progreso: forman parte del recorrido.

¿Qué le pasa a tu cuerpo y a tu cerebro tras una ruptura?

Si sientes que una ruptura te ha dejado sin energía y sin concentración, no es debilidad. Tu sistema de estrés y tu sistema de vínculo están reaccionando a una pérdida real. Entenderlo ayuda a dejar de exigirte «estar bien» a los pocos días.

Por qué duele como un dolor físico

En un experimento de 2021, 61 personas sanas participaron en una cita rápida simulada por internet mientras se registraba su actividad cerebral. Cuando eran rechazadas, aparecía un patrón eléctrico concreto, las oscilaciones theta frontomedias, que los autores proponen como «firma» del dolor social. Ese patrón se localizó en zonas del cerebro que se solapan con las que procesan el dolor físico, como la corteza cingulada anterior.

En el mismo estudio, quienes recibieron oxitocina, la hormona asociada al vínculo y al apego, mostraron menos de esa señal ante el rechazo que quienes recibieron placebo. Es un experimento de laboratorio con rechazos simulados y no un tratamiento. Pero ayuda a entender que el dolor de un rechazo amoroso comparte parte de su circuito con el dolor del cuerpo.

¿Puede una ruptura vivirse como un trauma?

Un estudio de 2024 con resonancia magnética funcional comparó a jóvenes que habían vivido una ruptura, a otros que habían sufrido una agresión física o sexual y a otros expuestos a un estresor cualquiera. Al ver imágenes relacionadas con lo vivido, la actividad en el hipocampo y en la amígdala (zonas ligadas a la memoria y al miedo) aumentaba, y no se encontró una diferencia significativa entre el grupo de ruptura y el de agresión.

Algunas características de la ruptura, como quién la había iniciado, se asociaron con una mayor activación. Los autores concluyen que las rupturas deberían considerarse acontecimientos potencialmente traumáticos.

Con cautela: eran 79 personas, con una media de 21 años y casi tres de cada cuatro mujeres. No se puede extrapolar sin más a cualquier edad. Y «potencialmente traumático» no significa que toda ruptura sea un trauma. Pero explica por qué hay personas a las que los recuerdos les vuelven como imágenes que no pidieron, y por qué eso no es «exagerar».

Sueño, apetito y energía: lo que se sabe y lo que no

La investigación sobre el cuerpo tras una ruptura es menos sólida que la que existe sobre el estado de ánimo. En un estudio con 560 jóvenes italianos de entre 17 y 22 años que acababan de romper, la rumiación predijo peores resultados en el rendimiento académico y en la salud física.

El insomnio, el apetito alterado y el cansancio son lo que veo a diario en consulta, y encajan con un estrés sostenido. Pero no puedo citarte un estudio que cuantifique cuánto duran ni cuánto se alteran, y prefiero decírtelo antes que inventar una cifra.

Por qué tu cerebro «busca» a tu ex

Un estudio de 2022 con 62 estudiantes midió algo muy concreto: la rapidez con la que mueven un muñeco en la pantalla hacia la foto de su ex o lejos de ella. Cuanto más deseaban conservar el vínculo con la ex pareja, más tendencia automática tenían a acercarse a su imagen, más añoranza y más malestar por la ruptura. Además, la vinculación ansiosa se asociaba a más rumiación y a más malestar.

Es un estudio correlacional con estudiantes, y no prueba causas. Pero describe bien algo que muchos pacientes me cuentan con vergüenza: «sé que no me conviene y, aun así, el cuerpo me pide volver a mirarle». No es falta de voluntad. Es una tendencia automática que se puede aprender a gestionar.

Amenazas a superar tras la ruptura: las seis emociones más frecuentes

Tampoco es fácil mantener un estado mental y emocional en buenas condiciones tras una ruptura, aunque se tenga seguridad de su conveniencia, sobre todo si el/la ex ha comenzado una nueva relación.

En esta situación hay que combatir las siguientes amenazas, que afloran en forma de sentimientos negativos:

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  1. Celos: sentimiento de envidia y deseo de tener lo que el ex ahora tiene con la nueva pareja.
  2. Enfado: sentimiento de ira y resentimiento hacia el ex por haber encontrado a alguien más tan rápido.
  3. Tristeza: sentimiento de pérdida y dolor al ver al ex en una relación nueva, lo cual puede recordar la soledad y el fracaso de la relación pasada.
  4. Inseguridad: sentimiento de inferioridad y duda sobre uno mismo, preguntándose si eran suficientes para el ex y qué tiene la nueva pareja que ellos no tienen.
  5. Frustración: sentimiento de impotencia al tener que aceptar que el ex ha seguido adelante.
  6. Soledad: sentimiento de vacío al ver a la ex pareja en una relación nueva.

No son seis problemas distintos. Se agrupan en tres pares, y cada par pide una respuesta diferente.

Tristeza y soledad: el duelo por lo que fue y por lo que ya no será

Cuando una relación acaba, no solo pierdes a una persona. Pierdes una rutina, unos planes, un confidente y una forma de verte a ti mismo como parte de un «nosotros». Por eso la tristeza y la soledad aparecen juntas: son el duelo de todo eso a la vez.

En el estudio de lenguaje que comentaba antes, el aumento de palabras en primera persona alrededor de la ruptura es un rasgo que también se observa en la depresión: la atención se vuelve hacia dentro. Lo útil no es combatir la tristeza, sino darle un espacio acotado. Un rato al día para sentirla, sin juzgarte, y el resto del día con gente, movimiento y tareas.

Y avisa a alguien. Entre los hombres entrevistados en un estudio cualitativo sobre ayuda tras una ruptura, varios se apoyaron en libros, en recursos en línea y en amigos y familiares. Dejar que te acompañen no es una carga para ellos.

Enfado y frustración: cuando la rabia no se va

El enfado suele nacer de sentirte sustituido o sustituida, y la frustración, de comprobar que la otra persona sigue adelante sin que tú hayas podido terminar de procesarlo. Son emociones legítimas. El problema no es sentirlas, sino lo que haces con ellas a las dos de la madrugada.

Una herramienta sencilla: escribe una carta a tu ex diciendo todo lo que sientes, sin filtro, y no la envíes. Guárdala veinticuatro horas y vuelve a leerla. Casi siempre descubrirás que habías escrito para aliviarte a ti, no para que él o ella lo leyera.

Celos e inseguridad: compararte con la nueva pareja

«¿Qué tiene que yo no tenga?» es una de las preguntas que más escucho. Es una pregunta que no tiene respuesta útil, porque compara a dos personas que no compiten: la otra persona no está en tu lugar, sino en una relación distinta, con una etapa distinta y con un comienzo que siempre es más brillante que un final.

La inseguridad depende más de la autoestima que del ex. Si te sorprendes mirando perfiles y comparando, anota qué sientes antes y después. Verás que esa «información» no te da ninguna respuesta; solo te da más material para rumiar.

Así se vencen

El tiempo juega a favor de la superación de una ruptura, pero la paciencia y la reflexión pueden acelerar el proceso si se aplican correctamente.

Los celos y el enfado se convierten en indiferencia al asumir el derecho a la elección de todo ser humano en función de sus gustos, intereses, prioridades y deseos.

La inseguridad depende más de la autoestima. Si persiste, no cabe sino empoderarse a uno/a mismo/a o con ayuda profesional.

La frustración se combate con paciencia y autoconfianza. En este aspecto ayudan las creencias religiosas y el empoderamiento.

La tristeza y el sentimiento de soledad desaparecen cuando se vencen los demás sentimientos negativos, o al encontrar un/a aspirante para una nueva relación.

Un resumen para tenerlo a mano:

Emoción Qué la mantiene Qué ayuda
Celos Comparar tu vida con la de tu ex y su nueva pareja Asumir su derecho a elegir y dejar de seguirle
Enfado Repasar los agravios una y otra vez Escribir sin enviar y dejar pasar un tiempo antes de actuar
Tristeza Echar de menos rutinas, planes y complicidad Un espacio diario acotado para sentirla y compañía de amigos
Inseguridad Dudar de tu valor tras ser dejado o dejada Trabajar tu autoestima; pedir ayuda profesional si persiste
Frustración No aceptar que el otro sigue adelante Paciencia y confianza en ti
Soledad El vacío de las rutinas compartidas Agenda social y nuevos planes propios

¿Por qué me cuesta tanto soltar a mi ex?

Hay personas que a las pocas semanas ya miran adelante y otras que, meses después, siguen igual. La diferencia casi nunca es la fuerza de voluntad. Suele depender de tres piezas: tu estilo de apego, la rumiación y cómo afrontas el dolor.

Apego y duelo amoroso

El apego es la manera en que aprendimos a vincularnos con los demás. Quien tiene un apego ansioso teme el abandono y busca cercanía constante; quien tiene un apego evitativo tiende a distanciarse cuando alguien se acerca demasiado.

Un estudio de 2024 siguió a 196 jóvenes adultos que acababan de romper. Quienes tenían un apego inseguro antes de la ruptura presentaban más síntomas de depresión y ansiedad uno y tres meses después. Lo explicaba, en parte, cómo afrontaban el dolor: más autocastigo (culparse) y menos acomodación (adaptarse a la nueva situación).

Otro estudio, con 239 estudiantes universitarios iraníes, encontró que una mayor cercanía de apego se asociaba a menos duelo por la ruptura, y la ansiedad de apego a más. Además, la supresión emocional (no dejarse sentir) explicaba parte de la relación entre experiencias duras en la infancia y un duelo más intenso. Es un estudio transversal y de un contexto cultural concreto, así que no permite hablar de causas, pero sugiere algo útil: reprimir lo que sientes parece costar más que sentirlo.

La rumiación: el motor que alarga el dolor

Rumiar es darle vueltas a lo mismo sin llegar a ninguna parte: «¿qué hice mal?», «¿por qué ella?», «¿y si hubiera…?». La diferencia con reflexionar es que la reflexión busca una conclusión y se acaba; la rumiación es un círculo.

En los 560 jóvenes italianos del estudio que citaba antes, la rumiación fue un predictor significativo de peores resultados. Además, el afrontamiento por evitación (esquivar pensamientos y situaciones) mediaba la relación entre rumiación y bienestar emocional: quienes más rumian tienden a evitar, y eso se asoció a más malestar. En cambio, las estrategias de actitud positiva y de resolución de problemas se asociaron a mejor adaptación. En el estudio de los 87 participantes seguidos durante 30 semanas, la rumiación también marcaba la diferencia entre recuperarse y quedarse atascado.

Cuando el miedo al abandono te empuja a escribirle

Un estudio de 2021 con 136 personas que habían sido dejadas en los últimos seis meses analizó las conductas «disfuncionales» tras la ruptura: llamadas y mensajes insistentes, amenazas verbales o el envío de objetos no deseados. Los estilos de apego preocupado y temeroso-evitativo, sobre todo en mujeres, se asociaban a más intentos de comunicación y de difamación del ex, con el miedo al abandono y la necesidad de atención como motivos subyacentes.

Por el contrario, tener un estilo de apego seguro o evitativo-desentendido, un nivel educativo más alto o seguir casado en espera de la separación aparecieron como factores protectores. Es una muestra pequeña y de una sola cultura, pero el mensaje es útil: si te descubres escribiendo a tu ex a las tres de la madrugada, no eres una mala persona ni estás loco o loca. Es el miedo al abandono pidiendo atención. Ponle nombre y espera veinticuatro horas antes de enviar nada.

De cómo gestionar el contacto con tu ex hablamos en el siguiente apartado.

¿Es buena idea el contacto cero con tu ex?

El contacto cero relativo o absoluto, limitado en el tiempo o indefinido, es conveniente en la mayoría de las ocasiones e implica:

  1. Evitar la iniciativa de contactar con la expareja por ningún medio.
  2. Evitar radicalmente la información que provenga de la vida de la expareja (redes sociales, amistades en común, etc.)

El contacto cero puede, en algunos casos, hacer que la expareja eche de menos y dé el paso de contactar, aunque no conviene plantearlo con ese fin.

Por ello es tan necesario haber reflexionado desde el principio de la ruptura sobre la reversibilidad o irreversibilidad de la situación, y por tanto, actuar en consecuencia.

Aviso: estas son pautas generales y pueden requerir adaptaciones, por ejemplo si tenéis hijos en común o trabajáis juntos. Tienes todos los matices en nuestra guía sobre el contacto cero con tu ex: tipos, cuándo sirve y cómo hacerlo.

¿Cómo se supera una ruptura paso a paso?

El proceso de recuperación tras una ruptura no está exento de sufrimiento psicológico. Mayor o menor en cada caso.

Aminorar ese sufrimiento y acortar su duración debe ser el objetivo primordial, la prioridad, tanto como si se decide o no se decide intentar recuperar la relación.

Para ello existen estrategias efectivas. Estas son las que más aplico en consulta, ordenadas de menor a mayor esfuerzo, y más abajo te explico la técnica del flashback negativo.

vencer sufrimiento tras romper con tu ex

1. Frena la rumiación

Cuando notes que estás rumiando, hazte una pregunta: «¿este pensamiento me ayuda a tomar alguna decisión?». Si la respuesta es no, es rumiación. Anótalo en un papel, dile «esto es rumiación» y cambia de actividad durante diez minutos: ducharte, salir a caminar, llamar a alguien.

Otra herramienta habitual en terapia cognitivo-conductual es reservar un «rato de preocupación» al día, de unos 15 minutos y a una hora fija, y aplazar para entonces los pensamientos que te asalten. No hay un estudio sobre este método en rupturas que pueda citarte, pero se apoya en la idea, bien respaldada, de que evitar no resuelve y rumiar tampoco.

2. Reinterpreta lo vivido

La memoria tras una ruptura es selectiva: tiende a quedarse con lo bueno y a olvidar lo que no funcionaba. Escribe la historia completa de la relación, con lo positivo y con lo negativo, y las ventajas y desventajas de aquella relación frente a estar en solitario. Sin olvidar que estar en solitario concede la oportunidad de encontrar una nueva pareja.

No se trata de demonizar a nadie. Se trata de recuperar la versión real, no la nostálgica, de lo que fue.

3. Cuida lo básico: sueño, comida, movimiento y gente

Mantén horarios de sueño, aunque no duermas bien. Come a tus horas. Sal a caminar o haz ejercicio. Y vete con gente, aunque no te apetezca al principio. No tengo un ensayo concreto que demuestre cuánto acorta una ruptura cada una de estas cosas; las recomiendo porque son buenas para el ánimo y el sueño en general, y porque quien está peor suele ser quien más las abandona.

Si eres hombre y te cuesta pedir apoyo, fíjate en que los 47 hombres entrevistados en un estudio cualitativo sobre ruptura y ayuda describieron varios caminos: libros de autoayuda y recursos en línea, amigos y familia, grupos de hombres y, en muchos casos, atención profesional. Algunos los combinaron. No tienes que elegir uno solo.

4. Trátate como tratarías a un amigo

En el estudio de los 196 jóvenes adultos, el autocastigo se asociaba a más depresión y ansiedad meses después, y la acomodación a menos. Dicho sin tecnicismos: culparte sin parar empeora; aceptar con realismo mejora.

Una buena prueba: si un amigo te contara lo que te cuentas a ti mismo, ¿le dirías lo mismo? Probablemente no. Empieza por hablarte con esa misma amabilidad.

Método del flashback negativo: la técnica paso a paso

Es una técnica que utilizo en consulta con muchas personas que atraviesan una ruptura, por su rápida efectividad. Es sencilla, pero tiene reglas, y conviene respetarlas.

recuperarse de ruptura amorosa

En qué consiste

Antes de desarrollar esta técnica se debe haber reflexionado sobre la relación un tiempo considerable tras la ruptura: mínimo de 7 días.

Durante este tiempo se deben haber puesto por escrito las características positivas y negativas de la expareja, así como las ventajas y desventajas de aquella relación frente a estar en solitario. Sin olvidar que estar en solitario concede la oportunidad de encontrar una nueva pareja.

La técnica se aplica cuando acuden a la mente recuerdos de la expareja que producen nostalgia, frustración, tristeza, impotencia o cualquier otro sentimiento negativo. En resumen, los pasos son:

  1. Detecta el recuerdo. Cuando aparezca la nostalgia, la tristeza u otro sentimiento negativo, reconoce que ha llegado.
  2. Recuerda lo negativo. Es el momento de recordarte y repetirte a ti mismo/a todo lo negativo de la expareja, así como las desventajas de aquella relación (tu lista escrita te ayudará).
  3. Busca el alivio. Al mismo tiempo, intenta obtener alivio, paz y alegría de la sensación asociada a este pensamiento o recuerdo.
  4. Acompáñalo con la respiración. Puede acompañarse todo el proceso de una inspiración profunda, mientras se recuerda lo negativo, seguida de una exhalación lenta y larga cuando se disfruta del alivio de haberse liberado de la carga negativa inherente a aquella relación de pareja.

Por qué puede funcionar

La nostalgia es una editora parcial: reproduce los mejores momentos y deja fuera lo que no funcionaba. Y, como vimos, el deseo de conservar el vínculo con el ex se asocia a una tendencia automática a acercarse a su imagen y a más añoranza.

La técnica interrumpe ese automatismo con una revisión realista del recuerdo, y le pone un final de alivio gracias a la respiración. La idea es que tu cerebro aprenda una asociación nueva: recordar a esa persona deja de ser una invitación a la nostalgia y pasa a ser una oportunidad para sentir calma.

Te lo digo con honestidad: es un protocolo de consulta, y no tengo un ensayo clínico que haya evaluado esta técnica como tal. Se apoya en ideas habituales en psicoterapia, como revisar los recuerdos con una mirada realista y regular la activación con la respiración, pero su eficacia concreta no está demostrada en estudios.

Errores frecuentes y cuándo no usarla

  • Empezar antes de tiempo. Sin la reflexión previa de al menos 7 días y sin la lista escrita, la técnica no tiene de dónde tirar.
  • Buscar rencor en lugar de alivio. El objetivo es la calma, no alimentar el odio. Si terminas más enfadado/a que al empezar, estás usándola mal.
  • Convertirla en una excusa para mirar sus redes. Recordar es una cosa; vigilar su vida, otra.
  • Usarla con recuerdos traumáticos. Si los recuerdos vuelven como imágenes intrusivas, con sobresaltos, pesadillas o miedo, no te enfrentes a ello solo/a: es el momento de consultar con un profesional.

Un caso de consulta: Rubén, 36 años, a las ocho semanas de una ruptura

Este es un caso compuesto, construido a partir de situaciones habituales en consulta. El nombre y los detalles son ficticios.

Rubén tenía 36 años y era ingeniero de telecomunicaciones. Llevaba cinco años con Elena cuando ella le dijo que ya no sentía lo mismo. Tres semanas después, Elena ya salía con otra persona. Rubén vino a consulta a las cuatro semanas de la ruptura, durmiendo cuatro o cinco horas, sin ir al gimnasio y revisando sus redes cada noche: «Sé que no debería, pero no puedo evitarlo».

Valoré que su malestar era el esperable de una ruptura reciente y que no cumplía criterios de depresión mayor. Empezamos por lo básico: una semana de reflexión por escrito (lo que fue bien, lo que no, y qué pasaba con él cuando estaba solo), contacto cero con ella y silenciar sus perfiles, y un horario de sueño. Cuando aparecía la nostalgia, aplicó el flashback negativo con su lista.

A las seis semanas, quedó con una compañera de trabajo y, ya en la cama, perdió la erección. Lo vivió como una confirmación de que «no valía». Le expliqué que la ansiedad y la comparación con su ex pueden alterar la respuesta eréctil sin que haya un problema físico, y que suele mejorar al bajar la presión.

A las doce semanas, Rubén dormía siete horas, había vuelto al gimnasio y pensaba en Elena «a ratos». Un día me dijo: «La otra noche me acordé de ella y no me dolió». No estaba curado de todo, pero había recuperado algo importante: ya no decidía su ánimo un recuerdo.

¿Cuándo pedir ayuda profesional tras una ruptura?

La mayoría de las personas supera una ruptura con tiempo, apoyo y buenas estrategias. Pero hay situaciones en las que conviene no esperar.

Señales de alarma

  • Llevas semanas sin poder dormir o comer casi nada, y no mejora.
  • Tienes una tristeza persistente, casi todos los días, sin ilusión por nada.
  • Sufres una ansiedad intensa o ataques de pánico.
  • Los recuerdos de la ruptura te vuelven como imágenes que no puedes parar, con sobresaltos o pesadillas, y evitas todo lo que te la recuerde.
  • Has aumentado el consumo de alcohol u otras sustancias.
  • No puedes trabajar, estudiar o cuidar de ti.
  • Has pensado en hacerte daño o en no querer vivir.

Estas señales cuadran con lo que recogen los estudios: la revisión sobre ruptura y salud mental señala la asociación con depresión, ansiedad y consumo de sustancias; el estudio de las trayectorias describe un grupo de malestar crónico; y el de neuroimagen sugiere que algunas rupturas se viven como un acontecimiento potencialmente traumático.

Sobre las ideas de muerte, un estudio con 370 estudiantes de Medicina peruanos encontró que el 19,5 % había vivido una ruptura amorosa importante durante la pandemia, y que en ellos la ideación suicida era un 49 % más frecuente (razón de prevalencias de 1,49). Es un estudio transversal, que no demuestra que la ruptura cause esas ideas, pero invita a tomarlas en serio.

Si estás pensando en hacerte daño o en quitarte la vida, no esperes: llama al 024, la línea de atención a la conducta suicida, gratuita y disponible las 24 horas en España. Si hay un peligro inmediato, llama al 112.

Te ayudamos a superarlo y venirte arriba

Si quieres superar tu ruptura con la compañía y asesoramiento de un terapeuta de pareja experto, te invitamos a conocer nuestros servicios profesionales aquí.

En consulta valoramos cómo estás, qué tipo de ruptura ha sido y qué recursos tienes, y trabajamos un plan por etapas: la reflexión inicial, el manejo de los pensamientos repetitivos, el cuidado de lo básico y, si procede, el trabajo sobre tu estilo de apego y tu autoestima.

Preguntas frecuentes sobre superar una ruptura amorosa

¿Cuánto dura el duelo por una ruptura?

No hay una cifra válida para todos. En el análisis de lenguaje de usuarios de Reddit, los marcadores de la ruptura volvían a su nivel habitual unos seis meses después de la ruptura. En el estudio de 87 personas seguidas durante 30 semanas, algunas se recuperaron rápido y otras quedaron en malestar crónico. Lo importante no es el plazo, sino si vas mejorando.

¿Es normal tener ansiedad o dolor físico tras romper?

Sí. El rechazo amoroso activa en el cerebro zonas que se solapan con las del dolor físico, y el estrés sostenido altera el sueño y la energía. Lo que no es esperable es que se mantenga durante semanas sin mejorar: en ese caso consulta.

¿Por qué echo de menos a alguien que me hizo daño?

Porque el vínculo y la valoración no son lo mismo. Puedes saber que esa relación no te convenía y sentir el deseo de volver, porque la nostalgia recuerda lo bueno y porque el apego se mantiene aunque la razón diga lo contrario. Es justo para lo que sirven la lista escrita y el flashback negativo.

¿Cómo dejar de pensar en mi ex?

No se puede «no pensar» a voluntad. Lo que sí puedes es cambiar la relación con esos pensamientos: reconocer que son rumiación, no discutir con ellos y volver a lo que estabas haciendo. En el estudio de los jóvenes italianos, evitar y rumiar empeoraban el malestar; la actitud positiva y la resolución de problemas lo mejoraban.

¿Es buena idea volver con mi ex?

Depende de por qué rompisteis y de si eso ha cambiado de verdad. Antes de decidir, haz la reflexión por escrito de la que hablaba al principio y el test que te propuse arriba. Si no puedes explicar con claridad qué sería distinto esta vez, vuelve a la lista.

¿Sirve empezar otra relación enseguida?

Una persona nueva puede aliviar la soledad, y de hecho el sentimiento de soledad suele desaparecer al encontrar un aspirante a una nueva relación. Pero no resuelve la rumiación ni el apego: si no los has trabajado, puede ser que traslades a la nueva relación lo que no has cerrado en la anterior. Si empiezas, hazlo siendo claro/a contigo y con la otra persona.

¿Cómo se superan mejor los celos de la nueva pareja de mi ex?

Dejando de seguirle y de compararte. Mientras estés mirando su vida, tu cerebro seguirá tratando la ruptura como algo en curso. Cuando los celos aparezcan, repite la idea de fondo: cada persona tiene derecho a elegir, y esa elección no es un veredicto sobre tu valor.

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Antonio Ferrández Infante

Médico Especialista en Sexología y Terapia de Pareja PhD, MD, MSc

Doctor en Medicina (MD/PhD) por la Universidad Autónoma de Madrid. Especialista en Sexología Médica y Terapia de Pareja con consulta desde 2001. Coordinador del Grupo de Trabajo de Sexología de SEMERGEN. Autor de Más Control y Potencia, una de las guías de salud sexual más vendidas en Amazon en español.

Areas of Expertise: Sexología, Terapia de Pareja, Salud Masculina, Salud Femenina

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