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Las hormonas del amor

Enamorarse produce sensaciones y efectos físicos en el cuerpo comúnmente reconocidos y que se expresan como síntomas variados: aumento de la frecuencia cardiaca, hiperventilación, midriasis, bajo apetito, altibajos del estado de ánimo, temblores, insomnio, obsesión e idealización, falta de concentración, etc.

Enamorarse y las hormonas
Enamorarse es el primer paso en la formación de parejas en los seres humanos y es un proceso complejo que se ha convertido en objeto de investigación neurocientífica.

Los síntomas son tan marcados que podría hablarse de un “síndrome del enamoramiento” que, como todo cuadro clínico, tiene una explicación fisiopatológica.

Sobre el enamoramiento se ha investigado poco, y nos sorprende encontrar un pequeño estudio con la calidad suficiente como para estar indexado en Pubmed.

Este ensayo, que comentaremos a continuación, nos sugiere qué cambios hormonales pueden estar relacionados con enamorarse.

Una investigación inédita

Se midieron los niveles de algunas hormonas pituitarias, suprarrenales y gonadales en un grupo de 24 individuos de ambos sexos que se habían enamorado en los últimos 6 meses, y se compararon con los de otros 24 sujetos solteros o que formaban parte de una relación duradera.

Las hormonas del enamoramiento

Se evaluaron las siguientes hormonas mediante técnicas estandarizadas: Estradiol, progesterona, sulfato de dehidroepiandrosterona (DHEAS), cortisol, testosterona, androstenediona, FSH y LH.

Los resultados mostraron que no hubo diferencias significativas entre los niveles de estradiol, progesterona, DHEAS y androstenediona de ambos grupos, y que se encontraban dentro de los valores normales.

Los niveles de cortisol fueron significativamente más elevados en los individuos que se habían enamorado recientemente, en comparación con los solteros o que formaban parte de una relación duradera.

Hombres y mujeres: diferentes

Los niveles de FSH y testosterona fueron significativamente más bajos en los hombres enamorados, mientras que las mujeres del mismo grupo presentaron niveles más altos de testosterona.

Todas las diferencias hormonales se eliminaron cuando se volvió a evaluar a todos los sujetos 12 a 24 meses después.

Conclusión

La elevación del cortisol y los niveles bajos de FSH sugieren las condiciones de estrés y excitación asociadas con el inicio de un nuevo contacto social.

Los cambios en las concentraciones de testosterona, que variaron de forma opuesta en cada sexo, pueden reflejar modificaciones en los rasgos del temperamento y/o comportamiento pendientes de aclarar.

En conclusión, los hallazgos del presente estudio indican que el enamoramiento provoca cambios hormonales transitorios, algunos de los cuales parecen ser específicos de cada sexo.

Bibliografía

Marazzitti D et al. Hormonal changes when falling in love. Psychoneuroendocrinology, 2004

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